Aprendizajes del tsunami

septiembre 28, 2015 9:03 am

Maria Belon

María Belón, a través de una charla titulada ‘Aprendizajes del tsunami’, quiso y consiguió transmitir a los presentes una lección universal que ella y su familia aprendieron viviendo una tragedia tan singular como aquel tsunami que se cobró más de 250.000 vidas: la esperanza, el sacrificio y aprender lo que realmente importa en la vida.

Marta Cercós (Lic&MBA 96), responsable del Servicio de Carreras Profesionales de ESADE Alumni, fue la encargada de dar la bienvenida y realizó un breve balance del curso destacando que ESADE «es una red llena de personas optimistas que han superado situaciones complejas y han conseguido avanzar», realizando un símil con la historia de «dolor y supervivencia pero también de aprendizaje y crecimiento» vivido por Belón.

Belón destacó que su experiencia, y su posterior traslado a la película dirigida por Juan Antonio Bayona, es una experiencia común. «Todos somos supervivientes de algún tsunami», aseguró.

Qué es esto de vivir

Para enmarcar cómo transformó aquel tsunami sus vidas, María Belón dio unas pinceladas de su infancia. Parte de una familia numerosa y austera, recordó cómo su padre les enseñó los valores de la vida a través de los cuentos, historias que despertaron el ansia de la ponente por encontrar la respuesta a la gran pregunta de la vida: «Qué es esto de vivir».
Dicha respuesta le llegó a través de una terrible experiencia, aunque ella asegura: «La vida me regaló la increíble oportunidad de vivirlo a través del tsunami, porque la vida es extremadamente generosa y, aunque te escondas, te va a buscar y te va a regalar lo que necesitas aprender, eso que te falta».
Y ese «regalo» vino en forma de su peor pesadilla: «Antes de lo que nos ocurrió en las costas de Tailandia mi pesadilla recurrente por las noches tras ser madre era que una ola gigante venía y se llevaba a mis hijos». Por ello, ahora, no duda en explicar que «atravesar las peores pesadillas nos da la posibilidad de saber quiénes somos realmente».
La imprevisibilidad de estas experiencias de la vida, de estos tsunamis, es una de sus características, «porque llegan cuando y como les da la gana», afirmó.
«Y cuando llegan, ¿qué sientes? Mucho dolor, asfixia, descontrol, impotencia, ahogo, oscuridad. En cualquier tsunami de la vida tomas la muestra de la fortaleza que tenemos, porque sientes la tentación de decir que no puedes más, pero la vida te contesta irónicamente que sí, que puedes aguantar mucho más», explicó Belón.
En ese momento tan crítico es cuando el cerebro se divide en dos: el que niega que lo que está pasando esté pasando y el que te dice que sí, que está ocurriendo. La rapidez y decisión de optar por una u otra posición serán la clave para superar la situación.
Sin embargo, y para ello la ponente recordó a Dante y su inmortal obra, el «verdadero de los infiernos en esas situaciones, uno de los peores, se llama soledad». En esa soledad, cuando tras el tsunami ella se encontró agarrada a un tronco en medio de la destrucción, la vida le contestó cuál era el sentido de la vida: amar.
«Toda la vida lo buscamos y tiene que venir un tsunami para que te des cuenta de que el sentido de la vida es abrazar lo que la misma vida te da».
Recordó Belón que en esas situaciones se suele pretender no tener miedo, al menos aparentarlo: «Pero los valientes son los que tienen miedo y siguen adelante, porque el miedo es un espejo que se te pone delante y si lo atraviesas te devuelve un montón de cosas de ti mismo».
A pesar de moverse en un entorno difícil durante la ponencia, la invitada demostró que no perdió ni ha pedido el sentido del humor. «Hay que reírse de lo que te está pasando, aligera mucho la situación y te ayuda a seguir adelante».
Otra gran lección de su tsunami y de todos los tsunamis de la vida es la solidaridad: «Algo que dicen todas las tradiciones místicas del mundo y que es cierto, que todos somos hermanos; el difícil equilibrio entre decidir me toca salvarme y me toca ayudar».
Y es que la historia de la humanidad no solo viene marcada por las tragedias, sino también por los momentos de solidaridad: «Hacer tuya la causa del otro». Según la ponente es algo que duele, pero que finalmente nos enseña algo maravilloso: que lo que hacemos no es lo que marca la diferencia sino cómo lo hacemos. «Muchas veces nos llenamos de excusas, el mismo miedo hace responder con egoísmo, pero hay que dar lo que puedas, que además es proporcional a lo que has recibido en la vida», afirmó.
María Belón explicó cómo los puzles le ayudaron en su terapia posterior para volver a su vida, y gracias a ellos pudo entender que «todos somos en la vida como esas piezas de los puzles, iguales, insignificantes pero imprescindibles, con un lugar en el mundo».
El final de su intensa y emocional intervención se centró en asegurar que está convencida de que todos somos supervivientes de tsunamis: «No todos serán olas de 12 o 32 metros, provocarán heridas, golpes e incluso asfixia, se propagarán por todo nuestro ser, inundando cuerpo y alma, pero nos ofrecerán la increíble posibilidad de sentir profundamente lo que de verdad importa».